Receta de frisuelos

Frisuelos

Crepes 149 Última Actualización: 07/01/2023 Creado: 15/12/2022
Frisuelos
  • Raciones: 24 Persona(s)
  • Tiempo de Preparación: 10
  • Tiempo de Cocinado: 30
  • Calorías: 40
  • Dificultad: Fácil


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Las rivalidades territoriales por arrogarse la invención de una receta son frecuente en nuestro país, tanto es así, que como solución a este conflicto, en no pocas ocasiones, cada una de las regiones acuerda un nombre diferente para un determinado plato.

Tal es el caso de los frisuelos, de origen asturiano y que poco o nada se distinguen de las filloas, típicamente gallegas. Paradójicamente, ni siquiera tenemos datos fiables y exactos acerca de su origen.

Quizá surgieron espontáneamente cuando los seres humanos comenzaron a sembrar y procesar el trigo, ya que es su ingrediente principal, junto a los huevos y la leche.

El vocablo aparece en el Antiguo Testamento, así como en el Arte de Cozina, Pasteleria, Vizcocheria y Conserveria, escrito por Francisco Martínez Montiño, el que fuera cocinero real de "los Felipes", incluyéndola en el recetario con el nombre de fruta de frisuelos.

Antaño se hablaba de fruta de sartén para designar a esas masas livianas que se freían ligeramente en grasa y entre las que nos encontramos delicias como las flores, los pestiños o incluso los tradicionales churros, entre otras delicias.

Sea como fuere, la receta que ha trascendido resulta arrebatadoramente sencilla, habiéndose convertido en la protagonista de las celebraciones de Antroxu y las Comadres en Asturias.

Existen, sin embargo, tantas interpretaciones como cocineros se han prestado alguna vez a realizarlas, por lo que no debe sorprendernos el anís, la miel o la nata entre sus ingredientes.

Incluso, podemos encontrar en la provincia de León hasta dos recetas llamadas también frisuelos, ambas realmente deliciosas, y que difieren de esta receta de frisuelos asturianos que hoy os traigo.

Cómo hacer frisuelos


En cualquier caso, llevaremos a cabo una interpretación sencilla, con los pies en la tierra, a base de huevos, leche, harina y sal.

Puede entenderse como una masa dulce o salada, además indistintamente, dado que su finalidad no depende de su composición, aunque cabe la posibilidad de añadirle azúcar.

Dada su naturaleza, es conveniente que contemos con una sartén crepera a la altura de las circunstancias, previniéndonos de que la masa pueda agarrarse al fondo, arruinando los frisuelos.

Ingredientes

Instrucciones

  1. Lo más sencillo de ejecutar es la masa. Batiremos los huevos con la leche junto a una pizca de sal. Iremos agregando poco a poco la harina, al mismo tiempo que removemos con una varilla o tenedor, tratando de que no quede ningún grumo, pudiendo pasarla por la batidora.
  2. Dejaremos que la masa repose en la nevera una hora correctamente tapada, tiempo suficiente para que tome cuerpo, se espese un poco y los sabores y aromas converjan. Para facilitarnos posteriormente la fritura, mejor si vertemos esta masa en una jarra con boquilla.
  3. Calentaremos la crepera a fuego vivo, untando el fondo con tocino, mantequilla, manteca de cerdo o, incluso, aceite de girasol. Debe quedar una pátina muy fina, y en caso de ser necesario, nos valdremos de una servilleta para extender el aceite por toda la superficie.
  4. Pondremos el fuego al máximo, y antes de que llegue al punto de humo, verteremos una pequeña porción de masa justo en el centro de la sartén. Señalar que con estas proporciones obtendremos unas 24 raciones, lo que nos da una idea de la ínfima cantidad de masa que hay que utilizar.
  5. Aproximadamente una cucharada. Tras verter la masa, con un suave movimiento de muñeca, iremos distribuyéndola uniformemente por toda la sartén, creando un fino velo. En el momento que comience a burbujear, le daremos la vuelta con una lengua o espátula.
  6. Cocinaremos del mismo modo por la otra cara. Hay quien las prefiere más doradas, pero eso ya queda al gusto del consumidor. Tradicionalmente, se han venido haciendo en cocinas de leña, donde controlar la temperatura era muchísimo más complicado.
  7. Repetiremos nuevamente el proceso hasta ver agotada toda la masa. El quid de la cuestión está en prestar atención a la temperatura de la sartén, la cual tiene que estar muy caliente, pero no al rojo y, por supuesto, no puede estar fría. Jugaremos constantemente con los mandos de la cocina.
  8. A medida que vayan estando hechas, las iremos colocando apiladas en un plato. Como sugerencia de presentación, os propongo espolvorear un poco de azúcar glas y/o cacao en polvo. También podemos acompañar con un poco de mermelada o fruta fresca, como los plátanos o las fresas.
  9. Si os gustan los frisuelos y queréis probar algo realmente diferente, os recomiendo probar las filloas de sangre. En la matanza del cerdo las filloas se preparaban con una masa que, además de la leche, la harina y el huevo, contiene una parte de la sangre del animal. Para los que no la hayan probado, decir que la sangre del cerdo tiene un sabor ligeramente dulce y que realmente están muy ricas, a pesar que a priori nos podría chocar su particular ingrediente.
  10. ¡Qué aproveche!

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Autor Cristina Cristina

¡Hola! Mi nombre es Cristina, soy cordobesa y además de diseñadora me encanta la cocina. ¡Espero que disfrutes haciendo mis recetas tanto como yo!


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