Receta de tarta muerte por chocolate

Tarta muerte por chocolate

Tartas 2205 Última Actualización: 14/09/2023 Creado: 08/09/2023
Tarta muerte por chocolate
  • Raciones: 8 Persona(s)
  • Tiempo de Preparación: 60
  • Tiempo de Cocinado: 35
  • Calorías: 550
  • Dificultad: Media


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Hoy nos embarcaremos en una aventura culinaria inolvidable mientras preparamos una tarta que su propio nombre evoca un sinfín de emociones y expectativas: tarta muerte por chocolate.

Si eres un devoto del cacao en todas sus formas, esta receta excepcional sobre cómo hacer una deliciosa tarta muerte por chocolate capturará sin duda tu corazón y tus papilas gustativas, porque estoy convencida de que se convertirá en tu nuevo postre favorito.

Conozcamos un poco mejor esta tarta. Death by Chocolate, traducido al español como tarta muerte por chocolate, es una marca comercial ideada por los genios del marketing para designar a un conjunto de postres que comparten el chocolate oscuro como ingrediente principal.

Originalmente, la marca estadounidense era propiedad de S&A Restaurant Group, la compañía matriz que se encargaba de gestionar los restaurantes Bennigan's, con su quiebra, su situación legal se torna difusa.

En la Unión Europea, sus derechos de explotación están en manos de F.T. Wood & Sons Limited, aunque es habitual que se emplee indiscriminadamente sin que esto constituya una violación de la propiedad intelectual.

El término se originó en 1984, acuñado por Erik Russell mientras desarrollaba sus labores en la mencionada fábrica de postres. Al degustar una de las muestras que próximamente iban a ponerse a la venta, espetó: -"Esta es la muerte por chocolate".

Pero vayamos un poco más atrás en la historia. Uno de los principales responsables de que en Europa la industria repostera gire en torno al chocolate es, sin duda, Hernán Cortés, que en 1524 arribó en la península con el primer cargamento de cacao.

Esta tradición ya tenía un gran arraigo en Sudamérica, donde incluso habían establecido un bello relato mágico que explicaba como brotó de la tierra el árbol de cacao. Envuelto siempre en misticismo, considerado por algunas culturas un afrodisiaco, el cacao continúa causando furor.

La tarta de muerte por chocolate es un claro ejemplo de esta pleitesía que el ser humano lleva rindiendo al cacao desde tiempo inmemorables, y en especial al chocolate, que es el producto de añadir al cacao la misma grasa que se extrae del fruto, además de azúcar y, ocasionalmente, leche.

Cómo hacer una exquisita tarta muerte por chocolate



Circulan por internet multitud de versiones de esta tarta, sin embargo, creo que ninguna se aproxima a la calidad de la que paso a relatar en las próximas líneas.

Vamos a concentrarnos en detalles clave que marcan la diferencia: cómo calibrar tu horno para que el bizcocho suba de manera uniforme, qué tipo de chocolate ofrece el mejor contraste con el café en la receta, y cómo lograr esa textura cremosa en el relleno que hace que cada bocado sea una experiencia en sí misma.

Así que ponte tu delantal y prepara tus utensilios, porque estamos a punto de elevar tu repertorio de postres al siguiente nivel con esta increíble tarta muerte por chocolate.

Ingredientes

Instrucciones

  1. A muchos les estará empalagando solo al contemplar la lista de ingredientes, mientras que otros salivarán imaginando tan suculenta delicia. No deja de ser una tarta que pone de relieve la importancia de las texturas, creando tres capas bien diferenciadas: como nexo de unión, un bizcocho, intercalado con un relleno cremoso de chocolate, culminando en una capa crujiente.
  2. Antes de empezar me gustaría comentar que la receta utiliza chocolate al 70% de cacao, pero si eres un aficionado del chocolate, podrías explorar otras variantes. Un chocolate que tenga notas de frutos rojos o cítricos puede añadir una complejidad extra que contrasta maravillosamente con el café. Prueba con diferentes marcas hasta encontrar tu preferida.
  3. Comenzaremos precalentando el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo, sin aire. Forraremos con papel sulfurizado un molde desmontable redondo, de alrededor de 20 centímetros de diámetro. Para el bizcocho, derretiremos el chocolate al baño María o dándole pequeños golpes de calor en el microondas, vigilando que no queme. Añade también el café y la mantequilla en trozos.
  4. Fundiremos todo en una mezcla homogénea. Separaremos los huevos, por un lado, las yemas y, por otro, apartaremos las claras. Montaremos estas últimas a punto de nieve fuerte, hasta que forme picos consistentes. Seguidamente, batiremos las yemas con azúcar, tratando de que este se disuelva, sin necesidad de blanquearlas del todo. Incorporaremos el chocolate y removeremos.
  5. Seguiremos removiendo al mismo tiempo que agregamos el puré de remolacha. Con sumo cuidado, integraremos las claras en la mezcla realizando movimientos envolventes, sin moverlo violentamente, o de otro modo las claras colapsarán y el bizcocho no estará todo lo esponjoso que nos gustaría. Continuaremos, tamizando la harina, la levadura y el caco sobre la masa.
  6. Remueve con una espátula o una lengua hasta que todos los ingredientes se integren. Verteremos la masa en el molde y hornearemos el bizcocho a media altura encima de una rejilla sobre 35 minutos. Si tu horno tiene la función de calibración, sigue las instrucciones del manual para asegurarte de que la temperatura sea precisa. De no ser así, puedes comprar un termómetro de horno para verificar la temperatura interna. Recuerda poner el bizcocho en el centro del horno para asegurarte de que suba de manera uniforme. Transcurrido el tiempo, sacaremos el bizcocho del horno y dejaremos que repose 5 minutos a la intemperie dentro del mundo, pasándolo desmoldado a una rejilla para que se enfríe.
  7. Dada la humedad del bizcocho, es conveniente que esté lo suficientemente frío como para no desmoronarlo al cortarlo, por lo que no estaría de más que aguardaras al día siguiente. Entretanto, proseguiremos con el relleno, derritiendo el chocolate junto a la nata. Agregaremos el licor y una pizca de sal, removiendo con una varilla hasta integrarlo. Finalmente, añadiremos la mantequilla. Para lograr esa textura cremosa en el relleno, asegúrate de remover la mezcla a fuego muy bajo para que los ingredientes se integren de forma suave. Una vez incorporada la mantequilla, sigue removiendo hasta conseguir una textura sedosa. La clave está en la paciencia y en no subir demasiado la temperatura.
  8. Introduciremos el resultado en una manga y refrigeraremos. La cobertura no podía ser más sencilla, teniendo tan solo que hervir ligeramente la nata, vertiéndola en un bol sobre el chocolate previamente troceado. Removeremos hasta que se derrita del todo y echaremos la miel, preferiblemente suave, pues no queremos que eclipse bajo ningún concepto al chocolate.
  9. Al día siguiente, saca el bizcocho de la nevera, y con un buen cuchillo de pan, lo cortaremos a la mitad. Esta operación se resuelve de manera más precisa con una segueta de repostería. Cubriremos la base de una de las partes con todo el relleno, extendiéndolo nivelado con la ayuda de una espátula o similar. Colocaremos la tapa y cubriremos con la cobertura.
  10. Refrigeraremos nuevamente hasta el día siguiente, lo que permitirá no solo qué cuerpo, sino también que los sabores se asienten y enfaticen. Mencionar que, la remolacha no aporta ningún sabor, comportándose como un agente que suma jugosidad al bizcocho. Se cuecen con piel durante 1 hora, se pelan, y se trituran para obtener el puré necesario para la tarta.
  11. ¡Qué aproveche!

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Autor Cristina Cristina

¡Hola! Mi nombre es Cristina, soy cordobesa y además de diseñadora me encanta la cocina. ¡Espero que disfrutes haciendo mis recetas tanto como yo!


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